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GIOCCI GNOCCHI

Etimologías

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Pontífice

Procede del término latino “pontifex”, que es la unión de “pons”, que significa puente, y “facere” que significa hacer, dando como significado “constructor de puentes”, entendiéndose en sentido figurado, “constructor de puentes entre los dioses y los hombres”.

En la Antigua Roma estos constructores tenían una gran consideración, dada la importancia de las obras que realizaban, pero es algo extraño que del sentido literal pasara a utilizarse, en su sentido figurado, para nombrar a los papas, por lo que para algunos se trata de una etimología popular sin demasiada consistencia, sosteniendo otra teoría algo más rebuscada, atribuyendo su origen a la palabra etrusca para sacerdote, que al parecer tenía cierto parecido con pontifex.

Sea como fuere, resulta algo paradójico que en las creencias populares de muchos países, el verdadero constructor de puentes por antonomasia sea el diablo. Existen infinidad de puentes del diablo (ponts du diable, ponti del diavolo, etc) en gran cantidad de países europeos, casi todos ellos de época medieval. Al parecer los lugareños, cuando no podían cruzar algún río, se les aparecía el diablo, y a cambio de su alma, ni corto ni perezoso, les construía un puente en cuestión de horas.

 

Hereje

Procede del griego “haeresis”, que significa “elección” y alude a una opción doctrinal distinta a la de la fe considerada verdadera, así que los herejes eran los que elegían una opción espiritual distinta de la ortodoxia o de la fe considerada auténtica.

 

Fémina

Es muy probable que esta etimología moleste a casi todas las mujeres, y con razón.

Fémina procede de los términos latinos fides (fe) y minus (menos), así que fémina significa “la que tiene menos fe”.

Los primeros sabios cristianos tomaron como modelo de pensamiento a Aristóteles, que fue quien primero enumeró los motivos más profundos de la supuesta inferioridad de la mujer, idea que se asentó en la moral cristiana con San Agustín y Santo Tomás, que consideraban a la mujer como un varón fallido, como un hombre incompleto y que por tanto no podía desarrollar casi nada, mucho menos la fe.

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Etimologías

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Cabreo

Se conoce como cabreo al registro de la época medieval en el que estaban inscritos los pagos que la plebe hacía al señor feudal para su sustento. Hay quien sostiene que se llamaba así porque estaba hecho de piel de cabra. Otros creen que era un impuesto adicional que se cobraba a los campesinos que tenían cabras, de ahí vendría lo de “estar cabreado”, ya que esos impuestos normalmente se consideraban abusivos.

Gaita

Parece que procede del término gótico gaits, que significa cabra (recordad que en inglés cabra = goat), probablemente por la piel de la que está hecha el fuelle de la gaita.

Capricho

Para acabar, seguimos con las cabras. Hay quien dice que viene de capra, o sea cabra, animal con fama de pocas luces y que con sus extraños saltos y cabriolas se comporta de forma caprichosa.

Pero para otros viene del antiguo término italiano caporiccio, es decir "capo riccio", ’cabeza erizada’, que originariamente significó ’horror, escalofrío’, algo que provoca que se erice el pelo, pasando de ahí a capriccio, “idea nueva y extraña surgida sin lógica alguna”.

Disquisiciones lingüísticas 2

Disquisiciones lingüísticas 2

Ellos distinguen, nosotros no…

Los franceses distinguen entre rivière y fleuve, nosotros no, para nosotros todo es río

Los italianos distinguen entre sperare y aspettare, nosotros no, para nosotros todo es esperar

Los italianos y los franceses distinguen entre arrivederci y addio, y au revoir y adieu, nosotros no, para nosotros todo es adiós

Los italianos distinguen entre padre y genitori, nosotros no, para nosotros todo es padres.

(lo mismo ocurre en francés con père y parents, en inglés con father y parents, en alemán con Vater y Eltern, en ruso con отец y родители; en realidad todos lo distinguen menos nosotros)

Los rusos distinguen entre идти, пойти, ехать, поехать, езжать, ходить, сходить, ездить, съездить, бежать, побежать, бегать, летать, лететь, полететь, плавать, плыть, поплыть, nosotros no, para nosotros todo es ir.

Hay que ver lo poco distinguidos que somos los españoles…

Disquisiciones lingüísticas

Disquisiciones lingüísticas

Nosotros distinguimos…. ellos no

Nosotros distinguimos entre diente y muela, los italianos no, para ellos todo es dente

Nosotros distinguimos entre oído y oreja, los italianos no, para ellos todo es orecchio

Nosotros distinguimos entre sobrino y nieto, los italianos no, para ellos todo es nipote

Nosotros distinguimos entre escopeta y fusil, los italianos no, para ellos todo es fucile

Nosotros distinguimos entre mano y brazo, los rusos no, para ellos todo es ruká (рука)

Nosotros distinguimos entre pie y pierna, los rusos no, para ellos todo es nagá (нога)

Nosotros distinguimos entre mundo y paz, los rusos no, para ellos todo es mir (мир)

Nosotros distinguimos entre llorar y gritar, los ingleses no, para ellos todo es to cry

Nosotros distinguimos entre aprender y enseñar, los franceses no, para ellos todo es apprendre

Hay que ver lo distinguidos que somos los españoles...

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Hobby

Procede del caballito de juguete, normalmente de madera, con el que han jugado los niños de todas las épocas.

Los ingleses, ya desde el siglo XV, le llamaban “hobby”, término que también se aplicaba a la versión más pobre de este juguete, el clásico palo con cabeza de caballo sobre el que los niños trotaban. Parece ser que el término procede de mezclar “horse” (caballo) con Robin (por Robin Hood), dando lugar a “hobbyn” y luego a “hobby”.

Poco a poco, tener un hobby, pasó a significar tener un pasatiempo, tener una afición favorita con la que entretenerse

Hippi

Procede de “hip”, que en inglés significa cadera. Literalmente significa “caderudo”. Parece ser que se les llamó así porque solían llevar los pantalones por debajo de la cintura, mostrando las caderas, o bien porque en sus desenfrenados bailes movían mucho la cintura.

Yanki

Procede del neerlandés Jan Kaas (“Juan Queso”) o Janke (diminutivo de Jan, “Juan”). En un principio, con este término se hizo alusión a los pobladores holandeses de Nueva Amsterdam, ciudad que posteriormente cambiaría su nombre por el de Nueva York, cuando los ingleses se la anexionaron a mediados del siglo XVII.

A partir de entonces se empezó a llamar yankee o yanki a los estadounidenses del noreste del país (Massachussets y estados limítrofes) y después, con cierto matiz peyorativo, a los habitantes de Estados Unidos de origen anglosajón.

 

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Mariachi

Del francés mariage, que significa boda, matrimonio.

Con este término se designa a una diversión típica de México consistente en que un grupo de músicos ronda por las calles para entretener a la gente. Cuando los franceses ocuparon México en 1863, cuando veían a estos grupos de músicos por la calle decían “Voilà un mariage!” (“¡Mira, una boda!”) y a los mexicanos parece que les hizo gracia y se adueñaron de la palabra convirtiéndola en mariache y después en mariachi.

Pero resulta que hace poco se ha descubierto algún documento anterior a esa fecha donde aparece el término mariachi, por lo que el origen de esta palabra tiene que ser por fuerza otro.

Hay dos teorías: puede ser el nombre antiguo de un árbol con el que se construían las tarimas para los bailes o festividades colectivas o bien un término de la familia lingüística azteca con el que se designaba a una antigua danza ritual de carácter sensual y obsceno.

Gabacho

Desde el año 1530, los españoles usamos este término, con un claro matiz despectivo, para referirnos a nuestros vecinos del norte, los franceses. Su etimología es más que discutida.

Gave (en bearnés gabe) es el nombre genérico que se le da a los cursos de agua en las regiones del Bearn y Bigorra, en la vertiente francesa de los Pirineos centrales. Los más famosos son los gaves de Pau, Aspe, Ossau y Oloron. Parece que proviene del radical precéltico gaba, que significaría “río o torrente de montaña”. Así que los “habitantes de los gaves o gabes” serían para nosotros los gabachos.

Pero es muy probable que el origen etimológico sea este otro.
En occitano “gavach” significa montañés rústico, que habla mal la lengua del país. El sentido propio del vocablo es "buche de ave" y sobre todo "bocio". Esta enfermedad era muy típica de esas zonas. Se debía a la ausencia de yodo de las aguas de sus ríos y provocaba un engrosamiento exagerado del cuello. Al parecer, los propios franceses llamaban a los montañeses bearneses “gavaches” es decir, persona con bocio. A los españoles nos costó poco aplicar este término a todos los franceses.

Chovinista

Seguimos sin salir de Francia.

Procede del nombre del cómico francés Nicolas Chauvin que solía interpretar a un soldado del ejército napoleónico que manifestaba un cariño desmedido hacia el emperador. Hoy en día con este término nos referimos a quienes exaltan de forma exagerada todo lo nacional rechazando lo extranjero.

En italiano tienen un término más expresivo para este concepto. Se trata de “campanilista”, es decir aquél que está muy apegado al campanile (campanario) de su pueblo y todo lo suyo le parece lo mejor del mundo.

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Siesta 

Tiene su origen en la hora sexta de los romanos, la más cálida del día. En Roma la jornada diurna se dividía en doce horas, que, dependiendo de la estación del año, tenían una duración variable. Ahí tiene su origen el verbo “sextear” o “guardar la sexta”, que después se transformó en “sestear” o “guardar la siesta”, dejándonos una palabra típicamente española pero que se entiende prácticamente en todo el mundo.

Pagano

Del latín paganus, es decir, habitante de un pagus o pago, que es la división administrativa de un término municipal, sobre todo si está plantada de olivos o viñas. En un principio, pues, pagano sería sinónimo de paisano o campesino.

Cuando el cristianismo se adueñó de las ciudades, la idolatría se refugió durante un tiempo en las aldeas, y por esta razón el nombre de aldeano o pagano se aplicó a todo lo “no cristiano”, de tal manera que a todo aquel que no profesara la religión oficial se le consideró inferior y en cierto sentido maligno, es decir, pagano.

Zozobra

Esta curiosa palabra procede de la unión de los prefijos latinos “sub”(debajo) y “supra” (encima), dando el vocablo subsupra que originariamente dio lugar al verbo que significaba ‘peligrar la embarcación por la fuerza y contraste de los vientos’ o ‘perderse o irse a pique’. Se usa hoy sobre todo en el sentido de ‘inquietud, aflicción y congoja del ánimo, que crea un gran desasosiego, o por el riesgo que amenaza, o por el mal que ya se padece’.


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Ciao

Parece que se trata de un apócope de "schiavo" (esclavo) que en véneto se dice "sciavo". Es el saludo que en tiempos se hacía en Venecia, diciendo “schiavo vostro!”, que venía a significar más o menos “esclavo suyo”, para mostrar los respetos hacia la otra persona, una especie de nuestro trasnochado “para servirle” o “a sus pies”. Con el tiempo ese “sciavo” degeneró en “sciao”, dando lugar al omnipresente y simpático ciao!

Coche

Dos ciudades centroeuropeas se disputan el origen de esta palabra.

Del húngaro kocsi, que es el carruaje típico de Kocs, una ciudad del noroeste de Hungría, que era parada de postas en la ruta de Viena a Pest, donde parece que se fabricaron o utilizaron por primera vez vehículos de este tipo.

Otra versión, algo menos documentada y aceptada, atribuye su étimo, con el mismo origen histórico, al eslovaco kóci (en checo koczi), en este caso por referencia a la ciudad de Kosice.

Chófer

Forma españolizada del francés "chauffeur", que literalmente significa calentador, es decir persona que encendía una caldera o calentaba un motor.

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Mascarpone

Su etimología popular es bastante improbable. Se cuenta que un caballero español del siglo XII probó este delicioso queso y exclamó “¡más que bueno!”, que, a oídos de un italiano, daría "mascabuono" y luego "mascarpone".

En realidad, en dialecto lombardo existen las variantes “mascarpa”, “mascherpa” y “mascarpia”, términos que se refieren a una “cascina” (granja) así llamada y que dio el nombre al queso (aunque bien podría ser al revés).

Para algún estudioso, procede del antiguo término galo makko (hijo de, producto de) y skarpa (separación). Así que significaría “el producto de la separación” (de la nata coagulada por el suero de la leche).

 

Mazapán

Son varias las teorías que se disputan la etimología de esta dulce palabra.

Aunque en España defendemos que tiene origen patrio, concretamente toledano, los venecianos afirman que procede de allí, y que nació a mediados del siglo XII, cuando surgió la idea de fabricar un tipo diferente de pan para combatir el hambre, hecho a base de almendras trituradas y azúcar y lo llamaron en honor a su patrón "Pan de San Marcos" o "Marzipane".

En Italia, al mazapán se le conoce también como fruta martorana o pasta reale. Eloisa Martorana, una noble italiana del siglo XII, construyó un monasterio en Sicilia que tomó su nombre. Las monjas del convento se dedicaban a la elaboración de una masa de azúcar y almendras, que luego trasformaban en miniaturas que representaban frutas y animalitos que después pintaban con vivos colores dándoles una apariencia real.

Otra versión nos dice que la palabra proviene de la unión de las palabras "maza" (por el mortero en donde se machacaba la almendra y se mezclaba con el azúcar) y “pan” por el producto obtenido (pan de almendras).

Pero es muy probable que este término proceda del árabe "manthában" que identificaba el recipiente donde se guardaba la pasta, aunque otras fuentes dicen que proviene también del árabe "mautha-ban" (rey sentado), en alusión a las figuras que se elaboraban.

En fin, que cada cual elija la que más le guste...

 

Bizcocho

De “bis coctus”, esto es dos veces cocido, recocido. Se trata de una masa a la que se le da determinada forma (cilíndrica o rectangular) y se hornea; luego se corta en "tajadas" que se ponen nuevamente en la bandeja en forma horizontal, y se vuelven a cocinar hasta que estén secas y crujientes.

Extraño que los italianos al bizcocho de toda la vida le digan pan di spagna.


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Chotis

Restulta que el baile más castizo de Madrid es de origen extranjero. Al parecer, tiene su origen en una típica música y danza centroeuropea, más concretamente de Bohemia, que a su vez tenía origen escocés, de ahí que la llamaran schottisch (que significa escocés en alemán). Se puso de moda en toda Europa durante el siglo XIX.  

Según cuentan, un inmigrante siciliano llamado Abbruzense, aprendió a construir pianolas en Viena y se trasladó con sus artilugios musicales a Madrid, donde fueron llamados "organillos". Su música, el "schottisch", pronto encandilaría a los chulapos madrileños, que la castellanizaron como "chotis". En una calle de Madrid -La Cava Baja- aún hay un restaurante que recuerda esta historia y cuyo nombre es, precisamente, "Schotis".

 

Chambergo

Procede del mariscal francés Fréderic Armand, duque de Schömberg, y uno de los militares más célebres de su época. Cuando el rey lo envió a ocupar Cataluña, los españoles quedaron deslumbrados por el llamativo uniforme de sus hombres, que vestían a la moda del otro lado de los Pirineos, con enormes sombreros emplumados y casacas de amplísimas mangas. Pronto la moda se difundió con su nombre, Schömberg, que pronunciado a la española dio chamberg, y comenzaron a usarse casacas chambergas y sombreros chambergos, llegando a hacerse muy populares.

Hoy en día, al menos en Aragón, ha quedado como sinónimo de abrigo.

 

Pardillo

Nombre que se daba en la Edad Media a la gente del norte que cruzaba el Duero y se establecía en "tierra de nadie", que se extendía hasta la Sierra del Guadarrama. Les llamaban los pardos por la capa parda que solían vestir y que hasta hace unos años usaban los pastores de muchas zonas de Castilla. Era un mote despectivo impuesto por la nobleza, el clero y los encomenderos, ya que esta gente se escapaba de su servidumbre y no eran vasallos de nadie. Se dedicaban principalmente a la ganadería, (para poder huir con el ganado en caso de "razzias") se establecían en pequeñas aldeas y cultivaban algunas parcelas. En aquellos tiempos, a pesar del desprecio general, eran gente acomodada, casi todos tenían algún caballo y llevaban una vida libre, dándose al bandidaje de vez en cuando, y lo mismo robaban a moros que a cristianos. Con la conquista de Toledo ganaron en seguridad, pero perdieron libertad, manteniendo solamente su simpático mote, que después, no se sabe por qué, se generalizaría a toda persona aparentemente ingenua o incauta.

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Canguro

Cuando los primeros colonos llegaron a Australia, les llamó mucho la atención un animal que andaba dando grandes saltos.
Preguntaron por su nombre a los aborígenes con los que se iban encontrando y siempre les contestaban con la misma palabra "can guru", "can guru", por lo que los colonos empezaron a llamar a este curioso animal “canguro”. Lo que los colonos no sabían era lo que en realidad les estaban diciendo los sorprendidos aborígenes, que no era otra cosa que "no entiendo", "no entiendo".

El problema es que la palabra Yucatán, al parecer, también tiene la misma etimología, por lo que el asunto es, cuando menos, sospechoso. Aunque puede que ambas sean ciertas, sobre todo la de la famosa península mexicana, ya que en algún manuscrito de los primeros frailes españoles que arribaron a aquellas tierras, ya se hace mención de este omnipresente “no entiendo” “no entiendo”.

Si alguien arroja alguna luz sobre este asunto, será bien recibida.

 

Esnob (o snob)

La palabra proviene del acrónimo inglés "snob" y del latín "sine-nobilitate", que se aplicaba, en los siglos XVIII y XIX a aquellas personas que no poseían título nobiliario, pero sí riquezas, e imitaban el comportamiento de los nobles. Con esta denominación se les marcaba y rechazaba. También se decía de los estudiantes de los "colleges" que no eran nobles pero que querían ser igual que los hijos de los nobles. Todos ellos recibían igualmente el apelativo de snobs.

En España, hoy en día, tal como dice la RAE, se aplica a todo aquel que imita con afectación las maneras y opiniones de aquellos a quienes considera distinguidos.

 

Ostracismo

Procede de la palabra griega ostrakon (oστρακoν) que significa cáscara o caparazón (de huevo, tortuga, ostra). En concreto hace referencia al trozo de terracota en forma de concha donde se escribía el nombre de aquellos ciudadanos de la antigua Grecia que serían desterrados después de una votación especial que se solía celebrar una vez al año

La idea consistía en que cada ciudadano cogía un trozo de cerámica y, si lo consideraba oportuno, apuntaba en él el nombre de cualquier otro ciudadano. Después se contaban los nombres y los que aparecían más veces eran expulsados de la ciudad durante 10 años, es decir se les condenaba al ostracismo. De esta curiosa manera, Atenas creía defenderse de los enemigos de la democracia.

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Chopo

El chopo es, literalmente, el árbol más popular de todos, ya que deriva del término latino populus, que significa pueblo. Su nombre científico es, precisamente, populus (en sus variedades de nigra, alba o tremula). Dado que la terminación latina “ulus” es un diminutivo, el término real es popus, dando en aragonés "pobo", en italiano "pioppo", y en francés "peuplier". En castellano, de popus se pasó primero a chopu y finalmente a chopo.

¿Que por qué se identificó a este árbol con el pueblo? Pues quizás porque el álamo (nombre con el que también se conoce al chopo) está omnipresente en muchos lugares habitados y ocupa un lugar destacado en las culturas de nuestro entorno, sobre todo en el ancestral rito de los “mayos”, el tronco que se planta en las plazas de los pueblos para ser escalado por los mozos más atrevidos. Antiguamente, en la zona de Bolonia, cuando nacía una niña en la familia, se plantaba una alameda, que se cuidaba hasta su boda, día en que se regalaba como dote.

 

Modorra

Seguimos en el mundo de los árboles, pues esta voz, procedente del vasco, sirve para designar al árbol trasmochado y sin ramas, que queda reducido a un tronco, y a la arboleda de estos trasmochos, que se conoce como "modortia" o "modordia" en euskera.  Los árboles así talados recibieron este nombre y como por su aspecto parecen sumidos en un sueño profundo y aletargado dieron lugar a la extraña locución castellana "dormir como un tronco".

 

Ramera

En la antigua Roma, en las casas de lenocinio era costumbre colgar en el dintel una rama de olivo para hacer patente su condición. Y donde había rama de olivo había rameras... 

Hacia finales de la Edad Media, era costumbre en España colgar un ramo en la puerta de las tabernas para indicar que no se trataba de viviendas particulares y llamar de esta manera la atención de los clientes. Las prostitutas disimulaban también sus negocios colgando en sus puertas un ramo, como si se tratara de tabernas.

Por esa razón, las comadres empezaron a llamarlas rameras, una palabra que les sonaba más púdica que prostituta o meretriz. Este vocablo aparece registrado por primera vez en español a finales del siglo XV, ocupando un lugar destacado en La Celestina (1499), de Fernando de Rojas.

En la antigua Roma, a los burdeles se les conocía como lupanares (hogar de las “lupas” o lobas) pues las prostitutas eran conocidas no como zorras sino como lobas. Extraño, pues, que la Ciudad Eterna sea precisamente hija de una loba.

En la Italia actual, a los puticlubs se les conoce como “locali a luci rosse”. Eso de las luces rojas viene probablemente por la costumbre de los ferroviarios de colgar en la puerta de los burdeles el foco rojo que utilizaban en su trabajo, mientras pasaban el rato entre tren y tren.

 

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Basílica

Del griego basileus, que significa rey, término del que deriva basiliké, lugar perteneciente al rey, casa o palacio de reyes. La primera basílica en el sentido de morada real fue el palacio de Constantino. A partir del siglo XV se aplicó a los recintos religiosos.

El diminutivo es basiliskos, es decir reyezuelo, palabra de la que procede basilisco, un animal mitológico nacido del huevo de una gallina vieja incubado por un sapo y cuyo cuerpo era el de una serpiente pero con cabeza, alas y patas de gallo. Su veneno hacía marchitar las plantas y, al parecer, su mirada era tan virulenta que podía matar a un hombre.

Está claro que el término basílico, es decir albahaca, también debe de andar por ahí metido. Unos dicen que porque era una planta que, gracias a su maravilloso olor, era utilizada por los reyes para hacer sus abluciones, mientras que otros creen que esa planta servía como antídoto para el veneno del basilisco.

 

Mudéjar

Del árabe mudayyan que significa domesticado, domeñado.

A partir del siglo XV, se aplicó al musulmán que, rendido a los cristianos, se le permitía seguir viviendo entre ellos sin mudar de religión.

 

Compañía (compañero)

Del latín cum (con) panis (pan). Las cofradías francesas de constructores, albañiles y picapedreros que construyeron las catedrales góticas, recibían precisamente el nombre de compagnonnage, es decir "aquellos que comparten su pan”, vamos, algo así como el bocata que se comen los peones de albañil a media mañana. Otras palabras de la misma familia serían condumio, compango o la bonita palabra italiana "companatico".

 

Etimologías

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Trabajo

Procede del vocablo latino “tripalium” que hace

referencia a un artilugio de tortura consistente

en tres palos cruzados donde se inmovilizaba a

los presos mientras se les azotaba y torturaba. La palabra derivó en tribalium y luego en tribalio, dando al final trabajo. Durante muchos años el trabajo se consideró sólo digno de esclavos, es decir una verdadera tortura, hasta que poco a poco se le fue añadiendo cierto matiz dignificante.

A destacar que el inglés “travel” también parece descender de este término. Debe ser porque para los ingleses viajar supone más un trabajo que un placer, y que los italianos denominan “travaglio” sólo a los dolores del parto, trabajo arduo donde los haya.

Una palabra relacionada con el trabajo y que existe en casi todas las lenguas es robot, que procede del verbo eslavo rabotats, que en checo y en ruso significa, precisamente, trabajar, que a su vez deriva de rab, que significa esclavo.

 

Jubilación, jubilar

La palabra jubilación tiene un origen hebreo y otro latino.

En el primer caso tiene su origen en la ley de Moisés, que estableció que una vez cumplidos los 49 años (siete veces siete) debía celebrarse una fiesta –el yobel- para dedicarse a reflexionar, meditar y volver a la esencia de la vida, pero siempre con gozo y alegría. El año nº 50 se dedicaba pues a disfrutar con júbilo de lo que se había conseguido en los años anteriores.

Esto dio lugar al término latino jubilatio, jubilationis, que significa gozo, alegría, júbilo. 

 

Azafata

Las mujeres musulmanas de Al-Andalus que pertenecían a las clases adineradas poseían esclavas que custodiaban y servían una especie de bandeja que contenía joyas. Esa bandeja se denominaba safat y las esclavas asafat. El nombre pasó a las mujeres al servicio de las reinas de España, que eran denominadas azafatas o también camareras (de la cámara de la reina).

En los años 50, cuando se inició la industria aeronáutica para el transporte de personas en España, se estuvo pensando en elegir un nombre adecuado para esta profesión y, desechándose los extranjerismos (hostess, stewardess) finalmente se decidió por recuperar este curioso arabismo.

 

Etimologías

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Cóctel

Betsy Flanagan, una camarera que trabajaba en

una pequeña taberna de Nueva York durante la guerra de la independencia norteamericana, solía hacer combinados de bebidas y utilizaba para mezclarlos una pluma de la cola de un gallo. Una vez, un soldado francés que pasaba por allí probó uno de esos combinados y le gustó tanto que, en una mezcla de francés e inglés, gritó "Vive le cock tail!", que significa "¡Viva la cola de gallo", del inglés cock (gallo) y tail (cola); desde entonces, Betsy llamó cocktail a sus combinados, dando lugar en castellano al refrescante "cóctel”.

 

Guay

Al parecer procede de la palabra árabe "kuwayyis", que se pronuncia algo así como "kuaiis" y significa "bueno, bonito".
Los vendedores marroquíes de hachís utilizaban mucho este término para expresar que el hachís que vendían era de buena calidad, así pasó la expresión a los andaluces, quienes la pronunciaron como "guai" y de esta forma pasó al resto de España.

 

Sibarita

Habitante de la ciudad de Sybaris, fundada por los griegos en el sur de Italia, en plena Magna Grecia, en lo que hoy es Calabria,.
Llegó a ser muy rica y próspera, y su lujo fue célebre entre todos los griegos, dando lugar a muchas leyendas sobre las formas de vivir refinadas de sus habitantes. Algunos de ellos dormían sobre lechos de pétalos de rosas, y había quien se quejaba cuando algún pétalo estaba arrugado. Se cuenta que echaron de la ciudad a todos los herreros porque molestaban con sus martilleos.
Los sibaritas enseñaban a bailar a los caballos al son de la música, haciendo con ellos desfiles espectaculares, cosa que aprovecharon los crotones (habitantes de Crotona, una ciudad vecina) para ganarles en una famosa batalla en el año 510 a. de C., presentándose a la misma  acompañados por músicos. Cuando éstos se pusieron a tocar, los caballos sibaritas empezaron a bailar, y los crotones aprovecharon la confusión para arremeter contra los de Sybaris venciéndoles y destruyendo por completo la ciudad

Cuentan las crónicas que los habitantes de Esparta fueron los que más se alegraron de esta victoria, pues, dado su modo de vida, odiaban a muerte a los refinados sibaritas…

Parole, parole, parole...

Parole, parole, parole...

Scemo, scemotto, stupido, stupidotto, imbecille, coglione, cretino, scimunito, sciocco, fesso, deficiente, barbogio, rimbecillito, rincretinito, rimbambito, rintronato, rincoglionito, rinco, stronzo, gonzo, pirla, bischero, babbeo, ebete, testa di cazzo, testa di rapa, testa di cavolo, citrullo, somaro, asino, stordito, corto, ottuso, tardo, tonto, intontito, grullo, idiota, bue, stolto, allocco, baggiano, beota, lento, menomato, mentecatto, minorato, pollo, ritardato, sottosviluppato, stolido, subnormale, handicappato, disabile, ignorante, incapace, semplice, sempliciotto, zoppicante, deficitario, imbambolato, sclerotico, arteriosclerotico, suonato, addormentato, frastornato, intorpidito, torpido, imbesuito, cucuzzo, cucuzziello, scemo del villaggio…

 

¿Hay quién dé más?

 

Tonto, idiota, necio, bobo, memo, imbécil, estúpido, ignorante, cretino, burro, borrico, asno, melón, lelo, mentecato, lerdo, majadero, simple, simplón, fatuo, atontado, embobado, atolondrado, zoquete, ceporro, zopenco, torpe, corto, lento, capullo, obtuso, opaco, espeso, iletrado, analfabeto, lego, tontaina, tontarra, tontorrón, tontuno, tonto de remate, tonto de capirote, tonto del culo, tonto del bote, tontolaba, tontolpollas, gilipollas, gilipuertas, giliflautas, gili, agilipollao,  alcornoque, cabezahueca, cabeza de chorlito, pazguato, insensato, primo, panoli, zote, mendrugo, besugo, tarugo, samarugo, jauto, ababol, abombao, negao, membrillo, mostillo, bobalicón, percebe, botarate, badulaque, bodoque, mastuerzo, mameluco, mequetrefe, gaznápiro, chorras, pijaito, cipote, zonzo, pasmado, pasmarote, lipendi, tolili, primavera, canelo, huevón, boludo, pelotudo, mamerto, subnormal, anormal, mongol, mongólico, retrasado, ablandabrevas, abundio, tonto del pueblo…

Qué raros son estos polacos…

Qué raros son estos polacos…

Sí, aunque parezca mentira… en polaco “Italia” se dice “Włochy”, que más o menos se lee “vuoji”. “Italiano” se dice “włoski” (vuoshki) e italiana “włoska” (vuoshka). Tratar de encontrar una razón a semejante misterio lingüístico puede ser relativamente complicado. Pero veamos qué explicaciones dan los propios polacos.

Włochy es un importante barrio de Varsovia, situado en el sur de la ciudad, muy cerca de otro barrio llamado Wola. Parece ser que hace mucho tiempo un ejército extranjero, probablemente  italiano, podría haber acampado al lado de Wola y por eso empezó a llamársele así. Con el tiempo la palabra se fue transformando e identificándose con ese nombre al país de procedencia de las tropas.

Otra teoría, quizás la menos seria de todas, es que deriva de la palabra włosy, que significa cabello, más bien cabellos largos, como los que llevaban los siervos de Bona Sforza d’Aragona, la mujer italiana del rey polaco Segismundo I, de ahí el término para indicar el adjetivo "italianos", es decir "włoskie" (“el pueblo de los cabellos largos”).

Pero quizás la tesis más extendida sea esta otra. Parece ser que las tribus eslavas del norte de los Cárpatos llamaban a las tribus latinizadas procedentes de países del sur de Europa con el nombre genérico de wloch o vlachi. Algo parecido a lo que hacían los romanos con los que llegaban de más allá de los Alpes, a los que genéricamente llamaban bárbaros.  Por ahí anda metida también la palabra wallach, que es el nombre con que las tribus germánicas llamaban a los otros bárbaros más latinizados que ellos (celtas, góticos y dacios), que vivían en las fronteras del Imperio Romano. Este término daría nombre a una provincia del imperio llamada Vallachia (lo que actualmente es la región de Rumanía llamada Valaquia). Si rastreamos en el nombre de otras naciones o regiones, también encontramos restos de esta misma partícula, Valonia y Wales (Gales) serían dos ejemplos claros. Posteriormente, los polacos identificarían con ese nombre al pueblo más latinizado de todos, es decir, al romano o italiano.

Sean o no verídicas estas explicaciones (estudiosos polacos y eslavistas en general no se ponen muy de acuerdo), ¡¿qué podríamos decir entonces de los húngaros, que para decir “Italia” no se les ha ocurrido otra cosa que “Olászország”…?!

Para mí que en realidad los raros deben ser los italianos…

Etimologías

Etimologías

Spam

La empresa estadounidense Hormel Foods lanzó en 1937 una carne de cerdo en lata originalmente llamada Hormel’s Spiced Ham. El gran éxito del invento lo convirtió con el tiempo en una marca genérica, tan conocida que hasta el mismo fabricante le recortó el nombre, dejándolo con solo cuatro letras: Spam. El Spam alimentó a los soldados soviéticos y británicos en la Segunda Guerra Mundial, y desde 1957 fue comercializado en todo el mundo.

El grupo de humor británico Monty Phyton se burló siempre de esta carne enlatada, gritando “¡Spam!” en cualquier momento. “Spam” era la comida chatarra, y también era lo que interrumpía la conversación en cualquier sketch… Cuando el correo basura empezó a llegar a los ordenadores de medio mundo, se pensó en esta palabrita para bautizarlo.

 

Spa

Del latín “sanitas per aquam”, es decir la “salud por el agua”.

Se trata de un anglicismo con pocos años de vida en español y que es innecesario a todas luces, pues con la palabra balneario (que es lo que significa en inglés) tenemos más que suficiente. Pero hoy en día, cualquier complejo hotelero que se precie, si no tiene spa, parece que le falta algo…

 

Bluetooth

El rey vikingo Harald Blåtand, reinó en Dinamarca entre los años 940 y 986. No era el típico vikingo rubio (de hecho "Blåtand" significa algo así como "hombre fuerte de tez morena") y era conocido por los ingleses como Bluetooth (que significa "diente azul"), no se sabe muy bien si porque tenía un diente azul o por el parecido en la pronunciación de Blåtand y Bluetooth. En España se le conocía como Diente Azul, posiblemente por influencia del inglés. El caso es que este rey unificó las naciones de Dinamarca y Noruega, uniéndolas además bajo una sola fe, el cristianismo.

Cuando en 1994 la compañía escandinava Ericsson creó un dispositivo capaz de unir diferentes tecnologías (ordenadores, teléfonos móviles, agendas telefónicas...) bajo una única interfaz, decidió honrar a ese antiguo rey vikingo y bautizarlo con el estrambótico nombre de "Diente Azul".

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Parole, parole, parole...

Parole, parole, parole...

Accidenti! Accipicchia! Cavolo! Perbacco! Capperi! Diamine! Caspita! Ammazza! Mannaggia! Mamma mia! Ostia! Ostrega! Ostia pataca! Osteria! Minchia! Cazzo! Cacchio! Perdiana! Perdinci! Perdindirindina! Mortacci! Cribbio! Cristo! Cristoforo! Madonna! Matosca! Madosca! Maremma! Porca miseria! Porca l’oca! Porco cane! Porco giuda! Porco…! 

¿Hay quién dé más? 

¡Albricias! ¡Córcholis! ¡Recórcholis ¡Caramba! ¡Caray! ¡Cáspita! ¡Mecachis! ¡Diantre! ¡Diablos! ¡Demonios! ¡Leñe! ¡Maldición! ¡Atiza! ¡La Virgen! ¡Pardiez! ¡Caracoles! ¡Canastos! ¡Sapristi! ¡Carajo! ¡Copón, ¡Jodo! ¡Joder! ¡Jope! ¡Jolín! ¡Jolines! ¡Hostia! ¡Narices! ¡Puñetas! ¡Inde! ¡Porras! ¡Coño! ¡Cojones! ¡Mierda! ¡Retruécanos! ¡Repámpanos! ¡Recáncamos! ¡Paparruchas! ¡Pamplinas! ¡Rayos y centellas! ¡Mecagüen diez! ¡Mecagüen la leche! ¡Mecagüen…!

 

Etimologías

Etimologías

Músculo

Del latín musculus, que significa ratoncito (mus: ratón, más la terminación diminutiva culus).  La palabra muslo también tiene este origen.

Al parecer, los antiguos romanos comparaban el movimiento de contracción de los músculos de las piernas y los brazos con un ratoncito que iba corriendo por debajo de la piel, dando lugar a esta original palabra. También puede ser que la forma redondeada y estilizada de los músculos les recordara a ese roedor.

 

Borraja

Hay dos teorías:

Una es que procede del latín tardío borago o borra, que significa pelo, por los pelillos que llevan las pencas y las hojas de esta planta.

Y la otra es del árabe buaraj o abou-rash araq, fonéticamente muy similar al anterior, que significa, respectivamente, “padre del sudor” o “planta del sudor”, por las propiedades de esta planta para provocar sudor.

 

Horchata

Cuenta la leyenda que cuando Jaime I el Conquistador entró en Valencia, una moza de la huerta le ofreció una bebida refrescante, y que cuando la probó exclamó "¡Això és or, xata!" (¡Esto es oro, chata!).

Dejando a un lado esta simpática anécdota, a todas luces falsa, el término proviene del latín "hordeata", que significa agua de cebada (hordeum, cebada en latínorzo en italiano, orge en francés). A destacar que la palabra orzuelo también tiene la misma etimología, del término latino hordeolus, que significa granito de cebada.

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